A desayunar y al bus. Nos despedimos de Barcelona. Un desayunito en bufete. Paseo por el gótico hasta la catedral. Y al autobús a apoyar el culo durante siete horas. Ha estado muuuuy bien. Los peques disfrutaron de la ciudad. Quedaron tristes: ya no habrá mas representaciones. Fue bonita la aventura.
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